“El arte me permite expresar lo que no me es posible decir con palabras. En mis obras me enfoco en la importancia de cada detalle, cada uno de los cuales debe estar meticulosamente definido, sin importar el tiempo que tenga que invertir para lograrlo. Al esculpir el metal, el sentido del tacto se convierte en mi herramienta básica, la cual me ayuda a definir lo que mis ojos no pueden percibir.
Es interesante escuchar el punto de vista de los espectadores, quienes se imaginan el proceso por el cual se logró el transformar la lámina de metal en la obra final.
El metal es una inspiración para crear arte, y me lleva a elegir el tema de la que será mi próxima creación… aunque, últimamente, pareciera como si el argumento fuera el que me eligiera a mí. El Icono San Jorge y el Dragón se ha convertido en la inspiración de quienes enfrentan a sus propios dragones, resaltando así la importancia de lo que expresa un Icono y del entendimiento de su mensaje.
El espectador se identifica con la figura humana: San Jorge montando un caballo que se impone por su tamaño, le proporciona fortaleza y vigor. San Jorge es elevado hacia el cielo por el caballo, mientras que el dragón está en la parte inferior, en la tierra, como si se aproximara al infierno. San Jorge ataca con su lanza a la bestia, simbolizando el deseo de dominar los obstáculos de la vida cotidiana. En el catolicismo el dragón representa al demonio, el animal al acecho. Refleja el mal, esa energía negativa que, sin control, puede reducirnos al nivel de bestias. El triunfo del héroe sobre el dragón es la dramatización de la victoria del ser humano sobre lo caótico, sobre los desastres naturales.
Es el enfrentamiento personal contra la enfermedad, el conflicto entre el bien y el mal, atracción-evitación, la tentación y el deseo de evitar lo pecaminoso. El Icono es un símbolo, el cuál se convierte en objeto de veneración por su unión intrínseca con las fuerzas divinas que éste expresa” .
Su web y su obra: http://www.rocioheredia.com